La durabilidad de las estructuras está relacionada con el deterioro del hormigón debido principalmente a las condiciones ambientales, químicas o físicas. La corrosión de la armadura y la carbonatación del hormigón son los principales y frecuentes efectos que hay que controlar. Las tasas de carbonatación están influidas por la permeabilidad y los niveles de humedad del hormigón, por lo que las pruebas que evalúan la permeabilidad al agua/gas y el contenido de humedad son muy importantes en el contexto de la durabilidad.